20111024

Contra el equilibrio

F. se sacude el apocalipsis con un giro danzarín. No caerse siempre ha sido la norma; lo extraño es la piedra inesperada y el temblor. Y cuando lo extraño sucede no hay más que seguir girando, hasta que el movimiento estalla y ya es como estar quieta. Destruye las balanzas que vio de pequeña, ¿quién cree en los pesitos de plomo para restablecer lo que sea, un puñado de harina? ¿o una vida mal llevada? Las aceras se despliegan a su paso y siempre lo harán, es todo un deseo. Contra viejas mentiras, ahogada entre risas, empieza la canción:


“Como yo no gira ni el sol,

que tiene pena de centro

y ganas de alrededor.

Como yo no gira ni el sol."

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